Contacto (0034) 971 596 018

Iberostar Selection LLaut Palma · Rooftop
Avenida América 2 · 07600 PLaya de Palma

Qué es el umami y por qué cambia todo lo que crees saber del sabor

Tabla de contenidos

Hay sabores que reconoces antes de poder nombrarlos. Ese caldo que te hace cerrar los ojos un segundo. El trozo de queso curado que no puedes dejar de comer aunque ya estés lleno. La anchoa sobre una pizza que transforma todo lo demás. Ninguno de esos momentos tiene que ver solo con lo salado, lo ácido o lo dulce. Tiene que ver con algo más profundo, más persistente, más difícil de describir. Tiene que ver con el umami.

Este artículo existe para que puedas poner nombre a algo que ya conoces, y para que entiendas por qué ese nombre cambia la manera de leer un menú, de cocinar en casa y de entender por qué ciertas cocinas del mundo funcionan tan bien juntas.

Qué es el umami: el quinto sabor que siempre has sentido sin saber nombrarlo

Durante siglos, la gastronomía occidental describió el sabor en cuatro categorías: dulce, salado, ácido y amargo. Un modelo útil, pero incompleto. Porque había una sensación que no encajaba en ninguna de esas casillas y que, sin embargo, estaba presente en los platos más satisfactorios de casi todas las culturas del mundo.

El umami es el quinto sabor básico. No es una tendencia gastronómica ni una moda de restaurante de autor. Es una categoría tan real y fisiológicamente reconocida como el dulce o el salado, que responde a receptores específicos en la lengua y que produce una respuesta distinta a cualquiera de los otros cuatro sabores.

Lo que hace especial al umami no es su intensidad sino su comportamiento: no llega, golpea y se va. Se instala. Se extiende por la boca, la llena de una manera que resulta difícil de articular, y hace que quieras seguir comiendo. Si alguna vez has dicho que un plato «tenía algo» sin poder precisar el qué, lo más probable es que ese algo fuera umami.

Qué significa umami: el origen de una palabra que lo explica todo

La palabra umami (旨味) viene del japonés y se traduce aproximadamente como «sabor sabroso» o «sabor delicioso». Esa traducción, por obvia que parezca, ya contiene la clave de todo: no describe una cualidad concreta —dulzor, acidez, amargor— sino una experiencia global de satisfacción gustativa.

Mientras los otros cuatro sabores básicos describen propiedades químicas objetivas, el umami describe lo que esa propiedad le hace al paladar. Es casi más una sensación que un sabor, lo cual explica por qué tanta gente lo ha sentido toda la vida sin tener un nombre para él.

Que esta palabra viniera del japonés no es casualidad. La cocina japonesa lleva siglos construida sobre ingredientes que lo contienen de forma concentrada, y su cultura culinaria desarrolló una sensibilidad hacia esa profundidad de sabor mucho antes de que la ciencia la formalizara.

Cómo descubrió la ciencia que el umami es un sabor real

En 1908, el químico japonés Kikunae Ikeda estaba comiendo sopa de dashi —un caldo hecho a base de alga kombu— cuando reparó en algo que no podía explicar con los cuatro sabores conocidos. Había una profundidad en aquel caldo que no era dulce, no era salada, no era ácida ni amarga. Así que la investigó.

Lo que encontró fue el ácido glutámico, o glutamato, el compuesto responsable de esa sensación. Lo aisló, lo nombró y lo llamó umami. La ciencia tardó casi un siglo en confirmarlo de forma definitiva —los receptores específicos del glutamato en la lengua humana no se identificaron hasta los años 2000—, pero lo que Ikeda había descrito era real.

Lo curioso es que la ciencia no le enseñó nada nuevo a los cocineros. Les dio un nombre para algo que ya hacían de forma intuitiva. El fond francés, el miso japonés, el sofrito mediterráneo lento: todos son técnicas de concentración de umami. La diferencia es que ahora sabemos por qué funcionan.

COCINA FUSIÓN ASIA-MEDITERRÁNEO · PLAYA DE PALMA

El umami no se explica. Se prueba.

En Katagi Blau llevamos años construyendo nuestra cocina sobre el principio que acabas de leer: el umami como columna vertebral que une la tradición japonesa y la mediterránea. El teppanyaki en vivo es la forma más honesta de verlo en acción, con el producto y la técnica como únicos protagonistas.

Aforo limitado. Mejor reservar con antelación, especialmente en fines de semana y temporada alta.

A qué sabe exactamente el umami: lo que ocurre en la lengua cuando lo percibes

Describir el umami con precisión es uno de los ejercicios más interesantes de la gastronomía, precisamente porque no encaja en los adjetivos habituales. No es «fuerte». No es «salado con más intensidad». No es «picante». Es otra cosa.

Lo que el umami produce en la boca es una combinación de tres sensaciones simultáneas: profundidad (la percepción de que el sabor tiene capas, que va más allá de la superficie), persistencia (permanece en el paladar mucho después de tragar, alargando el placer del bocado) y salivación (activa la producción de saliva de una forma específica que hace que la boca se prepare para seguir comiendo).

El resultado es lo que los japoneses llaman *kokumi*: una sensación de redondez, de plenitud, de que el plato está completo. Si alguna vez has comido algo y sentido que «faltaba algo» sin saber qué, probablemente faltaba umami. Y si alguna vez has comido algo que no parecía especialmente elaborado pero resultaba imposible dejar, es probable que estuvieras ante una fuente concentrada de él.

Qué alimentos tienen umami: de Japón al Mediterráneo sin salir de la despensa

Aquí empieza la parte que a mucha gente le sorprende: el umami no es un ingrediente exótico que hay que buscar en una tienda especializada. Está en la despensa de casi cualquier cocina del mundo.

En la tradición japonesa, las fuentes más concentradas son el alga kombu, los copos de bonito seco (katsuobushi), la salsa de soja, el miso y las setas shiitake. El dashi —el caldo base de la cocina japonesa— es esencialmente umami en estado líquido.

En la tradición mediterránea, las fuentes son igualmente potentes aunque menos conocidas por ese nombre: el tomate concentrado o madurado al sol, la anchoa en salazón, el queso curado (especialmente el parmesano y los quesos de larga maduración), las aceitunas, el jamón ibérico, las setas silvestres y el aceite de oliva de calidad.

Dos cocinas que parecen mundos separados comparten, sin haberlo acordado, los mismos principios de construcción del sabor. Esa coincidencia no es un accidente.

Por qué el umami es la razón real de que la fusión asiático-mediterránea funcione

Este es el punto en el que la mayoría de artículos sobre umami se quedan cortos. Explican el descubrimiento de Ikeda, listan los ingredientes, y ahí lo dejan, como si el umami fuera una curiosidad japonesa interesante y poco más.

Hay algo que este enfoque ignora: el umami no es solo un dato fascinante sobre la cocina japonesa. Es el principio técnico que explica por qué dos tradiciones culinarias aparentemente opuestas —la japonesa y la mediterránea— pueden encontrarse en un plato sin que el resultado suene a mezcla forzada.

El dashi y la soja llegan al umami por el glutamato del mar. El tomate concentrado, la anchoa y el queso curado llegan al mismo sitio por el glutamato de la tierra. Son caminos distintos hacia la misma columna vertebral gustativa. Y eso significa que cuando combinas ingredientes de ambas tradiciones respetando esa lógica, no estás mezclando dos cocinas: estás reconociendo que nunca estuvieron tan lejos.

En Katagi Blau, esa no es una idea estética ni una declaración de intenciones de carta. Es el principio técnico desde el que está construida la cocina. La fusión asiático-mediterránea funciona aquí porque no parte de la pregunta «¿qué combinación queda bonita?» sino de «¿qué comparten estas dos tradiciones en su raíz?». La respuesta, casi siempre, pasa por el umami.

Eso también explica por qué el teppanyaki —donde el cocinero trabaja en vivo delante del comensal, sin salsas pesadas que enmascaren el producto— puede sostener esa conversación con total honestidad. Cuando el sabor sale de la técnica y del ingrediente, y no de un atajo, el umami se hace visible. Si tienes curiosidad por verlo en acción, puedes reservar una experiencia en el teppanyaki y comprobarlo de primera mano.

TEPPANYAKI EN VIVO · BAHÍA DE PALMA

Cuando el dashi y el sofrito se sientan a la misma mesa.

La fusión asiático-mediterránea de Katagi Blau no nace de una idea estética sino de un principio técnico: el umami como raíz compartida de dos cocinas que siempre estuvieron más cerca de lo que parecía. Ven a comprobarlo en la plancha, frente a la bahía de Palma.

Aforo limitado. Mejor reservar con antelación, especialmente en fines de semana y temporada alta.

Umami en la cocina: cómo usarlo para cocinar con más sabor y menos sal

Entender el umami tiene una consecuencia práctica inmediata: puedes cocinar con más sabor usando menos sal, menos azúcar y menos grasa como compensación. No porque el umami los sustituya, sino porque llena un hueco que la cocina sin él tiende a compensar con exceso de lo demás.

Algunas ideas concretas para aprovecharlo en casa:

  • Añadir una tira de kombu al agua de cocción de legumbres o arroces no da sabor japonés al plato: da profundidad.
  • Concentrar el tomate en la sartén antes de añadir líquido al sofrito multiplica su potencia.
  • Terminar un guiso con unas anchoas disueltas en el aceite inicial es una de las técnicas más antiguas de la cocina mediterránea, y funciona exactamente por esta razón.
  • Guardar la corteza del parmesano para incorporarla a caldos y salsas es otra.

El umami también potencia la percepción de los demás sabores. Un caldo rico en glutamato hace que lo salado sepa más salado, que lo dulce sea más apreciable, que la acidez quede mejor integrada. Es, en ese sentido, el igualador de un plato.

Umami y glutamato monosódico: la confusión más frecuente resuelta

Cuando se menciona el glutamato en relación al umami, mucha gente activa un recelo razonable: el glutamato monosódico, el famoso MSG, lleva décadas siendo señalado como responsable del llamado «síndrome del restaurante chino», una reacción de dolor de cabeza y malestar que supuestamente producía.

Vale la pena aclararlo sin tecnicismos: el glutamato monosódico es una forma de glutamato sintético que se añade a los alimentos como potenciador del sabor. El umami natural es el glutamato que está presente de forma inherente en los alimentos —en el tomate, en el queso, en la soja— como resultado de su composición o su proceso de maduración y fermentación.

El recelo hacia el MSG tiene una historia compleja. Los estudios científicos no han encontrado evidencia sólida de que el glutamato monosódico cause efectos adversos a las dosis habituales en la alimentación. Y en cualquier caso, el umami del que hablamos en este artículo —el que está en el kombu, en la anchoa, en el miso, en el parmesano— es glutamato en su forma natural, presente en esos alimentos sin ningún proceso de adición. La diferencia es la misma que existe entre el azúcar de una fruta madura y el azúcar refinado añadido a un refresco.

Preguntas frecuentes sobre el umami

¿Qué es el umami exactamente?

El umami es el quinto sabor básico, junto con el dulce, el salado, el ácido y el amargo. Se percibe gracias a receptores específicos en la lengua que responden al glutamato, un aminoácido presente de forma natural en muchos alimentos. Se caracteriza por su profundidad, persistencia y la sensación de plenitud que genera en el paladar.

¿Qué significa umami?

Umami es una palabra japonesa que se traduce como «sabor sabroso» o «sabor delicioso». Fue acuñada por el químico Kikunae Ikeda en 1908 cuando identificó el compuesto responsable de esa sensación gustativa en el alga kombu.

¿Cuál es el sabor del umami?

El umami no tiene un sabor propio que puedas aislar fácilmente como el dulce o el ácido. Lo que produce es una sensación de profundidad y redondez que amplifica y enriquece los demás sabores del plato. Es más un efecto en el conjunto que una nota individual.

¿Qué alimentos tienen sabor umami?

Entre los más conocidos: alga kombu, salsa de soja, miso, copos de bonito, setas shiitake, tomate maduro o concentrado, anchoa en salazón, queso parmesano y otros quesos curados, aceitunas y champiñones.

¿El umami es lo mismo que el glutamato monosódico?

No. El umami es una categoría de sabor, producida por el glutamato presente de forma natural en los alimentos. El glutamato monosódico es un aditivo sintético que imita ese efecto. El umami natural que aparece en el queso, el tomate o la soja no tiene nada que ver con los aditivos industriales.

¿Para qué sirve el umami en cocina?

El umami sirve para dar profundidad y completar el sabor de un plato sin necesidad de añadir más sal, más grasa o más azúcar como compensación. También tiene un efecto sinérgico: combinar varias fuentes de umami en un mismo plato multiplica el resultado más allá de la suma de sus partes.

ROOFTOP FRENTE A LA BAHÍA · PLAYA DE PALMA

Ya sabes lo que es el umami. Ahora pruébalo.

Toda la teoría que acabas de leer cobra sentido en un bocado. En Katagi Blau el umami no está en una lista de ingredientes: está en cada plato que sale de la plancha, en la conversación entre el mar de Japón y el Mediterráneo, con las mejores vistas de la bahía de Palma al fondo.

Aforo limitado. Mejor reservar con antelación, especialmente en fines de semana y temporada alta.

El umami no es un concepto nuevo. Es algo que has probado toda la vida en el caldo de tu abuela, en el queso que no podías dejar, en ese plato que no sabías describir pero que volvías a pedir. Lo que ha cambiado es que ahora tienes un nombre para él, y con ese nombre tienes también una manera de leer la cocina de otra forma.

Entender el umami es entender por qué ciertas cocinas del mundo se parecen más de lo que parecen. Por qué el dashi y el sofrito comparten algo esencial. Por qué la fusión, cuando está bien pensada, no es una mezcla caprichosa sino el reconocimiento de un origen común.

Si esta perspectiva te abre el apetito por explorar más, puedes echar un vistazo a nuestro artículo sobre qué comer en Mallorca para seguir construyendo criterio antes de sentarte a la mesa. Y si ya estás en la isla —o lo estarás pronto—, la carta del restaurante es el sitio donde todo esto deja de ser teoría.

Contacto (0034) 971 596 018

Iberostar Selection LLaut Palma · Rooftop
Avenida América 2 · 07600 PLaya de Palma

Restaurante a la carta

Disfruta de los mejores platos de nuestra carta acompañada por las mejores vistas.

Experiencia recomendada para mayores de 14 años.

Teppanyaki

Déjate sorprender por el arte de nuestros chefs sobre la plancha de acero.

Experiencia recomendada para mayores de 14 años.