Un brunch es una comida que se toma a media mañana o a mediodía, normalmente en fin de semana, y que une el desayuno y la comida en una sola mesa. Lo que hace bueno un brunch no es la hora a la que te sientas, sino lo que pasa mientras estás sentado.
Dicho de otra forma: no es un desayuno tardío ni una comida adelantada. Es una comida con su propio ritmo y, cuando está bien hecha, con una cocina que la justifica. Todo el mundo sabe más o menos a qué se refiere la palabra, pero pocos saben cuándo empieza, qué debería haber en la mesa o por qué algunos brunch se recuerdan y otros se olvidan antes de pagar la cuenta. Vamos por partes.
Qué significa la palabra brunch
Brunch une dos palabras inglesas: breakfast (desayuno) y lunch (comida del mediodía). Toma el principio de la primera y el final de la segunda, y el nombre ya explica la idea antes de que te sientes a la mesa.
De dónde viene el brunch
La primera mención que suele citarse es un ensayo titulado Brunch: A Plea, publicado en 1895 en la revista británica Hunter’s Weekly y atribuido al escritor Guy Beringer. En él, Beringer proponía una comida tardía y distendida de domingo como alternativa a la comida pesada de después de misa. La revista Punch recogió el término al año siguiente, en 1896, y ayudó a extenderlo entre los lectores británicos.
Existe al menos otra mención del mismo año en Estados Unidos, lo que pone en duda que la palabra sea solo de Beringer. Lo que sí está claro es que la idea cuajó a ambos lados del Atlántico, y que fue en Estados Unidos, a partir de los años treinta del siglo XX, donde el formato se popularizó hasta convertirse en lo que conocemos hoy.
A qué hora es el brunch
El brunch se toma normalmente entre las 11:00 y las 15:00, y los restaurantes suelen concentrar el servicio en la franja del mediodía. Es casi siempre cosa de fin de semana y, dentro del fin de semana, el domingo es su día natural: es el día en que nadie tiene prisa por levantarse de la mesa.
En Mallorca esa lógica se nota especialmente. El ritmo de la isla en domingo, más pausado y pensado para disfrutar de la mesa, encaja con una comida que no tiene prisa por empezar ni por terminar. Si buscas ideas para organizar el día, echa un vistazo a qué hacer un domingo en Mallorca.
Qué se come y se bebe en un brunch
Es lo que más cambia de un sitio a otro, pero hay un núcleo que aparece en casi todas las cartas:
- Lo salado: huevos en distintas formas (revueltos, pochados, al plato), tostadas con coberturas variadas, embutidos y quesos, salmón ahumado, ensaladas y algún plato caliente que ya se acerca más a la comida que al desayuno.
- Lo dulce: bollería, tortitas, fruta fresca y yogur, que mantienen el vínculo con el desayuno.
- Las bebidas: café, zumos y, en muchos restaurantes, un cóctel o una copa de cava.
El producto local marca la diferencia cuando aparece. En Mallorca, la sobrasada o la ensaïmada tienen todo el sentido en una mesa de domingo; si quieres conocer mejor el producto de la isla, la guía de qué comer en Mallorca es un buen punto de partida.
En las bebidas es donde el brunch tiene más personalidad. La mimosa, cava o champán con zumo de naranja, es el cóctel más extendido, y el bloody mary, vodka con zumo de tomate y especias, es el otro clásico. En muchos sitios forman parte de la propuesta desde el principio.

Tipos de brunch: en casa, a la carta, buffet y bottomless
El brunch en casa es la versión más libre: tú decides la hora, los platos y el ritmo. Funciona si la compra es buena y no hay prisa; la pega es que quien cocina tarda en sentarse.
El brunch a la carta en un restaurante ofrece una selección de platos que cada comensal elige. Es el formato más habitual en locales con cocina propia: cada plato llega cuando está listo y la mesa tiene margen para alargar la sobremesa.
En el buffet, los platos están servidos a la vez y cada uno se sirve a su ritmo. Funciona bien en espacios grandes y con grupos, aunque el resultado depende mucho de la calidad de lo que hay en la mesa.
El bottomless brunch, muy extendido en el Reino Unido, incluye bebida ilimitada durante un tiempo fijo. Te lo explicamos en las preguntas frecuentes.
Cuándo un brunch tiene identidad propia
Hay algo que no se suele decir y merece decirse: el brunch se ha convertido en un formato muy repetido. La misma tostada de aguacate, los mismos huevos benedictinos, la misma carta que podría estar en cualquier ciudad. El problema no son los ingredientes, sino la falta de criterio. Cuando la cocina no tiene nada que decir, el brunch se queda en un desayuno tardío con precio de comida, y la idea de que «todos los brunch son iguales» deja de ser un prejuicio para convertirse en una observación bastante precisa.
Un brunch tiene identidad cuando la cocina que lo sostiene tiene una lógica propia: un producto, una técnica o una combinación que no encontrarías en el local de al lado.
Eso es lo que define el brunch de domingo de Katagi Blau: cocina fusión asiático-mediterránea, con base mallorquina y toques japoneses, una propuesta que incluye sushi, platos de ternera y gambas, y el rooftop del restaurante frente a la bahía de Palma. Si dudas entre un nigiri y un uramaki, te lo explicamos en los tipos de sushi. No es una carta genérica con vistas: la cocina tiene algo que decir y las vistas son el contexto, no el argumento. Parte de esa identidad está en cómo la cocina japonesa construye el sabor desde la base, algo que se entiende mejor si conoces el umami y lo que hace en un plato.
Si quieres ver en qué consiste la propuesta, aquí tienes nuestro brunch en Palma.
Preguntas frecuentes sobre el brunch
¿En qué se diferencia el brunch del desayuno?
El desayuno es la primera comida del día, normalmente ligera y rápida. El brunch se toma más tarde, combina platos dulces y salados que pueden incluir elaboraciones propias de la comida del mediodía y muchas veces incluye un cóctel o una copa. La diferencia no es solo de horario, sino de intención: el desayuno te prepara para el día y el brunch es el plan del día.
¿Qué se bebe en un brunch?
Café, té y zumos son la base. Pero lo que más identifica al brunch es la copa: mimosa, bloody mary, aperol spritz o una copa de cava. No todos los restaurantes los incluyen, pero forman parte del formato desde hace décadas. La idea no es beber por beber, sino que la copa acompañe una mesa que no tiene intención de levantarse pronto.
¿Qué es un bottomless brunch?
Es una modalidad que combina una comida con bebida ilimitada, habitualmente cava, cerveza o cócteles, durante un tiempo fijo, que suele rondar la hora y media o las dos horas. Bottomless significa «sin fondo» en inglés. Es muy popular en Reino Unido y se ha extendido a destinos con muchos viajeros británicos. No todos los restaurantes con brunch lo ofrecen, así que conviene confirmarlo antes de reservar.
¿Hay que reservar un brunch de domingo?
En general, sí, sobre todo si el restaurante tiene terraza o rooftop y hace buen tiempo. El domingo a mediodía es una de las franjas más buscadas en hostelería, y los sitios con propuesta propia suelen llenarse con antelación. Puedes ver cómo reservar en la página de nuestro brunch de domingo.

Un brunch es una comida, no un horario
El brunch no es una etiqueta de marketing ni una excusa para cobrar más por los huevos. Es una comida que tiene sentido cuando se toma sin prisa y cuando hay una cocina detrás que la justifica. Si lo que hay en la mesa podría estar en cualquier sitio, la hora no lo salva; si la cocina tiene algo que decir, el formato le da todo el espacio para decirlo.
Eso es lo que merece la pena buscar: no el brunch más fotografiado, sino el que recuerdas por lo que comiste. Y si además buscas un plan de domingo para dos, encontrarás más ideas en planes en pareja en Mallorca.
Un brunch con una cocina que tiene algo que decir.
Base mallorquina, toques japoneses y la bahía de Palma de fondo: sushi, gambas y ternera en una mesa de domingo sin prisa.
El domingo a mediodía se llena pronto: mejor reservar con antelación.